‘Rogue One’, una espectacular adición a la mitología Star Wars


Emmanuel Báez Diciembre 18, 2016 0 Lectura de 7 minutes

***Esta reseña puede contener detalles importantes de la trama***

Hace algunos años, nadie creía que podríamos tener más películas de Star Wars, pero ahora tenemos una nueva trilogía de Episodios en desarrollo y el primer spin-off que llega bajo el título de Rogue One. Es una película que se aleja de la línea narrativa de la saga principal y entrega una historia inspirada en clásicos como The Dirty Dozen, donde las apuestas se sienten más arriesgadas y los resultados llegan a ser espectaculares y angustiantes al mismo tiempo de una forma más íntima y emocional. Es un tipo de historia que no se vio en ninguna entrega de Star Wars hasta ahora, y a pesar de algunos pequeños problemas, es una adición sumamente entretenida y memorable.

Es también una de las mejores películas de la saga, aunque todavía no me atrevo a decidir en qué posición la pondría entre las ocho películas. Gareth Edwards parece haber sido, a grandes rasgos, una decisión acertada para la silla de director, después de haber revivido con soberbia a Godzilla. Rogue One tiene sus problemitas de ritmo durante la primera hora, y es difícil omitir los numerosos reportes de problemas de producción y los cambios en la misma película, algo que se puede notar observando los primeros trailers, repletos de escenas que no están en el corte final. Sin embargo, el producto entregado es muy emotivo, y sin duda alguna tiene los mejores treinta minutos finales de toda la saga.

A simple vista, parece centrarse en el personaje de Jyn Erso (Felicity Jones), ya que su padre Galen Erso (Mads Mikkelsen), es vital para el desarrollo de la Estrella de la Muerte, pero el cosmos de personajes creados para esta misión suicida es fantástico, y cada uno resalta de una manera memorable. El Capitán Cassian Andor (Diego Luna) y su acompañante, un robot denominado K-2SO (Alan Tudyk), los guardianes Chirrut Îmwe (Donnie Yen) y Baze Malbus (Wen Jiang), y el desertor imperial Bodhi Rook (Riz Ahmed), todos aportan para que la película tenga sustancia y variedad, y no se siente para nada como un casting conformado simplemente para cumplir con las exigencias sociales actuales, sino que cada uno realmente ayuda a que la historia tenga un sabor especial.

Por primera vez conocemos de primera mano cómo los rebeldes consiguieron los planos del “asesino de planetas”, una súper arma capaz de destruir mundos enteros; y mezclando el género bélico con el de espías, ponen al espectador en medio de una batalla que alguna vez fue solamente leyenda. Seguimos el camino de Jyn Erso, alguien que no quiere tener nada que ver con la lucha entre las crecientes fuerzas del Imperio y la Alianza Rebelde, pero se ve forzada a unirse a la batalla cuando descubre que su padre sigue vivo, y que tiene relación con la creación de la Estrella de la Muerte. La odisea la llevará a formar parte de un equipo que luego funcionará sin la autorización de la Alianza Rebelda, que en ese momento cuenta con un consejo indeciso con respecto a que acciones tomar para pelear contra las fuerzas enemigas.

El guion firmado por Chris Weitz y Tony Gilroy (que también dirigió partes de la película, aunque no se lleva el crédito), es un crescendo perfectamente balanceado entre la acción y el desarrollo de personajes que, si bien es meramente superficial en algunos casos, está muy bien marcado por estupendos diálogos y situaciones que otorgan a cada uno su momento de destaque. Esta es una película donde hay algo interesante que observar en todo momento, y no en el sentido George Lucas de “cada plano es tan denso que hay muchas cosas sucediendo a la vez”, sino que hay una garantía de que cada escena cuenta algo sustancial, ya sea algo que mueva la trama adelante, un sutil comentario político social, o algún guiño o referencia a otro título de Star Wars que no se puede no disfrutar si uno está familiarizado con el universo.

También es una película con un buen villano, aunque siento que algo desaprovechado. La intención del Director Krennic (Ben Mendelsohn) es simplemente ascender en el poder, pero una vez que se ve desafiado por Moff Tarkin (interpretado por un Peter Cushing revivido digitalmente), realmente no tiene un as bajo la manga que lo haga más amenazante de lo que ya se vio hasta ese entonces. Tiene una presencia algo imponente y humana, pero no tiene una evolución interesante. Sin embargo, no es para nada algo que afecte en absoluto a la trama, ya que su presencia es más antagónica que villanesca, y la trama se centra más en la misión por recuperar los planos de la Estrella de la Muerte, siendo la misión conseguir eso evitando todo tipo de conflictos mayores posibles.

Con respecto a Tarkin, llegamos al punto de debate más delicado de la película, ya que es la primera vez que el cine revive de forma tan contundente a un actor fallecido hace tiempo. Tarkin tiene un rol contrapuesto al de Krennic, y eventualmente lo amenaza con quitarle el control de la recién estrenada Estrella de la Muerte, y como fanservice es simplemente grandioso verlo en pantalla. El problema, creo yo, es que Peter Cushing era un actor con una fisonomía bastante particular, con rasgos demasiado específicos como para que un casting pueda ser completamente satisfactorio, ya que se trata de un personaje tan icónico como otros en el universo Star Wars. Me resulta difícil opinar sobre qué hubiese sido mejor, pero creo que la tecnología todavía no está a la altura para engañar completamente al cerebro humano con un personaje digital y un actor de verdad en el mismo plano.

Por supuesto, Darth Vader hace acto de presencia como solo un personaje tan impetuoso y especial como él puede hacerlo, haciendo uso de la Fuerza de forma malévola y espectacular. Primeramente, poniendo a Krennic en su lugar, y posteriormente, en la secuencia final que une Rogue One de forma directa con el inicio mismo de A New Hope, en una escena donde demuestra su poder como nunca lo hizo en ninguna de las películas. Su figura única se completa con la voz de James Earl Jones, que no por nada se volvió más famoso que David Prowse. Los últimos segundos de la película también revelan a una Carrie Fisher rejuvenecida, algo que queda muchísimo mejor porque es apenas un solo plano y dice solo una palabra que es definitivamente apropiado para darle una nota de esperanza a la historia de un equipo que se sacrificó por el bien mayor.

Con la cámara al nivel de los soldados y espías entregándose a las distintas causas, un guion que juega un poco con las cuestiones morales de la Alianza, y secuencias de acción bélicas como nunca se vieron en ningún film de Star Wars, Rogue One es una magnífica película que se presta a múltiples visionados. Adicionalmente, es la película que le da un nuevo valor al término “precuela” en este universo, además del “fanservice”, que está realizado en favor de un guion sólido y emocionante hasta el final, con un clímax potente que no da lugar a respiros para que su efecto sea mucho más poderoso y emotivo.