‘Spy’, hilarante cine de espías con una nueva visión


Emmanuel Báez Junio 17, 2015 0 Lectura de 4 minutes

spy reseña dest

Hay mucho para admirar en Spy, la nueva comedia de acción de Paul Feig, que ya se afianza como un director sólido para la mezcla de géneros, y Melissa McCarthy, que se presenta con su mejor trabajo como actriz tomando lo mejor de su carrera y confirmando que es el mejor momento en Hollywood para las mujeres que desean destacarse y separarse del reinante patriarcado en la industria.

La historia sigue a Susan Cooper, una agente de la CIA (McCarthy) que trabaja como analista, haciendo el trabajo de acompañar desde el sistema a otro destacado agente de campo (Jude Law), aunque sueña con salir y tener una misión propia. Su oportunidad se presenta cuando la hija de un terrorista (Rose Byrne) descubre la identidad de los agentes más importantes, por lo que ella se ofrece para contenerla y conseguir información que pueda ayudar a la CIA a arrestarla y encontrar una bomba nuclear.

Lo que podría haber sido una simple parodia con humor gastado se convierte en una increíble historia con un guion muy inteligente de varias capas, donde resalta la fuerza cómica de McCarthy, el ojo de Feig para la dirección de acción, y un Jason Statham estupendo que casi se roba el show personificando con punzante humor al típico héroe predeterminado del cine de espías. Si luego de esto no aprovecha para hacer algo más de comedia, sería un gran desperdicio.

Pero es McCarthy al fin y al cabo la que consigue que Spy sea una obra magnífica, pues entrega sus líneas con tal fuerza y convicción que es imposible no imaginarla en el rol, aunque consideremos que sea físicamente imposible. Podrían haber ido por la ruta de la heroína por accidente, pero el guion establece al principio con suma astucia que se trata de un personaje con todas las habilidades, pero que fue dejándose achicar por sus sentimientos, y las personas en su vida que no la alentaron a ser mejor.

En ese sentido, hablamos de una película bastante feminista, y en el mejor sentido posible, ya que la protagonista saca lo mejor de ella cuando se desliga de las ataduras sociales, laborales, y es ahí cuando lo mejor de la película arranca. Es así también una gran obra que habla del estado actual del cine, todavía dominado por hombres en gran parte, y también de la propia carrera de McCarthy, que solo consiguió ser tan buena como es ahora mismo cuando comenzó a conocerse a sí misma y de lo que era capaz de hacer.

Durante la primera hora, cuando su personaje finalmente sale al campo, es subestimada y sometida a prejuicios y roles básicos machistas, que es lo que ocurre en Hollywood todo el tiempo con las actrices en el cine de género. Pero cuando la cobertura de la agente es expuesta, y se le presenta la oportunidad de ser ella misma, improvisando, y mostrando su mejor faceta, es cuando la película toma vuelo y ya no para hasta el final, poniéndose hilarante y emocionante en cantidades iguales.

Ahí yace la inteligente crítica del guion, que logra hacer una alegoría mordaz a la vez que presenta una sólida historia de espías que no se queda para nada inundada por el mensaje, y semejante hazaña no es para nada fácil. Feig firma así su mejor obra, quitando lo mejor de Bridesmaids y The Heat, y combinándolo en un gran espectáculo que no cae en ningún momento en lo burdo ni lo tonto.

Por supuesto que el elenco completo ayuda a que el conjunto se mantenga estupendo hasta el desenlace. Jude Law y Rose Byrne ya tienen experiencia en la comedia de distintas formas, y se nota que la pasan genial en todo momento, y algunos secundarios como Morena Baccarin resaltan aunque salen pocos minutos. Peter Serafoniwicz interpreta a un agente italiano que resulta fastidioso después de un rato, pero nuevamente gracias al guion que no deja espacios libres, se rescata hacia el final con un momento tierno.

Gracias a todo esto, Spy es la mejor comedia de lo que va del año, y sin duda alguna merece estar en cualquier lista de las mejores películas del 2015. Es una película que hace muchas cosas a la vez: entretiene y examina el género, critica y demuestra nuevos caminos, y se niega a seguir pautas o volverse convencional, a pesar de algunos desaciertos como un cameo de bajo nivel y algunos chistes que se pierden por tratar demasiado.