‘Tortugas Ninja 2’, como un divertido episodio de la serie animada


Emmanuel Báez Junio 7, 2016 0 Lectura de 4 minutes

ninja turtles

Después de profundizar demasiado en temas políticos y filosóficos con las anteriores películas de superhéroes del año, es bastante refrescante sentarse a ver algo como Tortugas Ninja 2 y no tener que preocuparse por debates acerca del futuro de la nación y las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y otros países de la región. En ese sentido, la película es un mero espectáculo entretenido que funciona por sus pretensiones directas, sus guiños a la cultura pop y su propio origen, además de algunos importantes avances con relación a la primera película, que había cometido el pecado de intentar ser demasiado seria.

Esta secuela tiene a los hermanos lidiando con los sucesos del primer encuentro de la ciudad con el villano Destructor, aunque todo el crédito de aquel evento se lo llevó Fenwick, que se encuentra disfrutando de su falsa fama, aunque es todo parte de un acuerdo entre él y las tortugas, ya que nadie puede saber realmente sobre la existencia de ellos. A partir de eso uno ya puede descifrar bien que la película será como un episodio extendido de la serie animada, y en ese sentido, es realmente genial, aunque en ningún momento los vemos disfrazados con pelucas como si eso fuera suficiente para que nadie se diera cuenta en las calles.

En otros aspectos, se trata de la serie animada, aprovechándose de la tecnología de efectos especiales, para dar vida a los mejores momentos y situaciones que parecen salidos de la pantalla chica. Krang es una actualización más que fiel, y Stephen Amell en el papel de Casey Jones es exactamente como uno se imaginaría a la versión live-action del personaje, sin tantos músculos. El casting de April O’Neil podría haber sido mucho mejor, pero como ya pusieron a Megan Fox en la primera, no hay de otra que tener que aguantarla. Por supuesto, las tortugas mismas son buenos protagonistas de su propia película, y esta vez el guion les da un poco más de solidez y madurez, llevando adelante una película que divierte la mayor parte del tiempo.

Esta secuela está dirigida por Dave Green (Earth to Echo), que parece ser el nuevo protegido de Michael Bay, que sigue fungiendo de productor, aunque su sello característico está presente en la mayor parte de la película. En esencia, es una película de Bay, excepto que es mil veces más fácil de seguir de cerca, hasta en sus momentos más caóticos. Hasta el guiño a Transformers es diez veces más simpático que esas películas mismas, y con eso creo decir suficiente al respecto. La acción no es nada ingeniosa, pero sí muy divertida, lo que es más importante que estar pensando en la coherencia de las situaciones.

Creo que el mayor deleite de esta continuación es la aparición de Bebop y Rocoso, que hacen acto de presencia sin pretender jamás que están en una película del año 2016. Son exactamente Bebop y Rocoso como se veían en la serie, y en la pantalla grande hacen un genial -a veces, hasta tierno- homenaje a la existencia de los servidores incompetentes que nunca faltaron en casi cualquier serie de héroes de los ochenta y los noventa. Son la mejor representación del argumento de que la película es como un capítulo más, en especial cuando Destructor se encuentra haciendo planes con sus súbditos, y todos están con uniformes que deberían tener un aspecto militar, pero parecen de bajo presupuesto.

La historia termina sin apuntar directamente a una tercera parte, lo cual le hace más interesante en un mundo donde las películas de superhéroes no pueden existir sin cameos ni referencias a futuros proyectos. Obviamente, dejan el camino abierto a más oportunidades, pero no lo hacen descaradamente como si fuera que todos los espectadores ansían que esto siga adelante, aunque esa misma falta de codicia comercial hace de esta segunda película una memorable gozada que se disfruta de principio a fin.