‘Trolls’, una colorida aventura con mucha brillantina


Emmanuel Báez Noviembre 14, 2016 0 Lectura de 4 minutes

trolls

*Esta reseña contiene spoilers*

Como muchos otros, no apostaba a los Trolls más que para película infantil de la temporada, pero el producto que desarrollaron apunta mucho más alto, no solamente al divertimento pasajero, y acierta en algunos de sus objetivos principales, además de que logra conquistar por un trabajo visual colorido diferente a lo que se hizo en el cine de animación últimamente. Es una mezcla de Inside Out, con algo de los Minions, pero con una firma propia de Dreamworks Animation que hace que la película sea bien divertida, sin llegar a ser profunda a pesar de sus interesantes pretensiones psicológicas.

La trama se centra en un conflicto entre dos reinos: el de los pequeños Trolls, conformados por criaturas coloridas cuyas máximas aspiraciones son cantar y bailar, y el de los Bertenos, unos monstruos grandes con actitud pesimista que creen que la única forma de llegar a la felicidad es comiéndose a un troll. Ambas especies son completamente opuestas: los pequeños son alegres hasta el tedio, y los grandes son bastante depresivos, y ese argumento tiene una buena razón. Mientras que en la superficie la película es una simple aventura de unos trolls para salvar a sus amigos, una capa más abajo trata acerca de la tristeza y el poder del contacto físico.

La película dirigida por Walt Dohrn y Mike Mitchell (Shrek Forever After), y escrita por Glenn Berger y Jonathan Aibel (Kung Fu Panda 3) quizás haya tenido la intención de tocar el tema de la depresión, pero su comprensión del asunto es errónea, aunque ofrece esperanza a través de la demostración de afecto y prefiero pensar que realmente no querían profundizar sino quedarse a medio camino para que la simpleza de la trama tome el rumbo y la obra no pase jamás del entretenimiento fugaz.

La aventura es llevada por Poppy, la troll más alegre de todas, y Ramón, un troll que no comparte el regocijo constante de los demás. Ambos se convierten en compañeros involuntarios cuando un Berteno secuestra a varios de sus amigos, y Poppy decide rescatarlos de la forma que sea, aunque sus planes por lo general tienen que ver con hacer recortes de papel y hacer explotar brillantina en la cara de todos. El contraste entre ambos hace que las andanzas sean graciosas, y los números musicales -que suelen ser extraídos de canciones reales- hacen que el paseo sea más que ameno.

Como suele ocurrir también en este tipo de producciones, hay algo para todas las edades, y nunca faltan esos chistes inesperados que son ubicados de forma sutil para que solamente los capten los más adultos, mientras que los chicos probablemente quedarán embelesados por la textura de la animación y la paleta de colores empalagosa. También crearon -aunque no exploran para nada- un mundo de criaturas de aspecto curioso, por lo que realmente se siente que la pasaron genial inventando figuras extrañas para complementar la existencia de estas dos peculiares razas.

La hazaña de Poppy y Ramón los lleva a conocer más a los Bertenos, descubriendo que el problema de ellos es que simplemente no lograron descubrir la felicidad interior, algo que para ellos es común ya que están acostumbrados a sentirse alegres y reforzar los sentimientos positivos dándose abrazos constantes y convocando canciones en cualquier momento, por más inoportuno que sea. Ahí es donde hay una falla fundamental en el mensaje, ya que el mismo dice que los sentimientos negativos como la tristeza profunda son algo malo, y no algo que se puede manejar o se debe aceptar. Es evidente que no pensaron bien en la moraleja, sino más en cómo podían aprovecharse del argumento para saturar la pantalla de colores vivos y chistes simpáticos, y en eso le atinan bien de principio a fin para hacer una película que se deja ver y contagia ganas de bailar.