‘Trumbo’, Bryan Cranston es pura energía


Emmanuel Báez Febrero 27, 2016 0 Lectura de 4 minutes

trumbo

En Trumbo, Bryan Cranston interpreta a uno de los guionistas que fueron incluidos en una lista negra de Hollywood en 1947, perdiendo así la libertad de escribir guiones para los estudios más grandes de la industria, que se unieron a la cacería de brujas que dio inicio al macartismo. Su película biográfica, como la mayoría de las que caen en el género, es bastante lineal y hace varios saltos en el tiempo, dificultando profundizar en relaciones y dando prioridad a representar los hechos, que también, como toda película biográfica, tiene sus aciertos y desaciertos.

La fuerza mayor acá es Cranston como Dalton Trumbo, que le inyecta una personalidad enérgica al personaje para llevar adelante una obra entretenida, a pesar de la temática injusta del fondo. Ya probó ser un actor bastante versátil y lleno de vigor, lo que suele notarse en los personajes que interpreta y cómo los interpreta. Acá, Trumbo ostenta más vivacidad de lo que se puede ver en las entrevistas reales del mismo, donde se lo ve más sosegado y pensativo, y es evidente que esa diferencia fue pensada para que la película viva enteramente por él y para él.

El director Jay Roach debuta en el género luego de una carrera construida a base de comedias como Meet the Parents y Austin Powers, y su sensibilidad le da un constante tono cómico a muchas de las escenas que se sienten serias en el fondo. Funciona algunas veces, y otras veces la trama demanda un tono más respetuoso. Después de todo, es la historia de un hombre cuyos sueños chocan contra una gran muralla de prejuicios, afectándolo no solamente a él sino a sus amigos y su propia familia, que se convierte en cómplice de sus posteriores planes para seguir trabajando en lo que ama.

El guion firmado por John McNamara se centra más en recrear sucesos y no tanto en explorarlos a fondo. Así la película da varios saltos en el tiempo que resetean cualquier arco que venía desarrollándose con Dalton hasta ese momento. Inclusive su hija mayor, interpretada luego por Elle Fanning, aparece en algún punto de la trama y se convierte en un importante personaje en la vida de Trumbo, a pesar de que ambos apenas tuvieron alguna que otra interacción en pantalla antes de eso. Afortunadamente para Roach, tanto Cranston como Fanning son fantásticos, y uno cree la relación que tienen después.

Diane Lane interpreta a la típica esposa que resulta ser la fortaleza del protagonista, y siempre está presente con algún sermón en los momentos exactos. Está algo desaprovechada, pero conforma la parte más buena de la película, que es el elenco. Helen Mirren es un verdadero deleite como la columnista Hedda Hopper, que disfruta sobremanera viendo como Trumbo sufre y pierde su trabajo y lo mucho que acumuló gracias a su éxito en Hollywood durante la guerra. Grandiosos actores como Michael Stuhlbarg y Alan Tudyk interpretan a otros guionistas de la industria, mientras que el comediante Louis C.K. –que no puede decir una línea sin hacerlo simpático- personifica a una amalgama de varios guionistas reales. También John Goodman, enteramente para las risas, interpreta a uno de los productores que dio mucho trabajo al guionista en sus peores momentos.

Trumbo no es una película fuerte sino en sus partes. Puede llegar a conmover, pero es por el simple hecho de la recreación de sucesos lamentables e injustos, que conmoverían de igual o mejor manera en un documental –el cual existe, aunque en lo personal, es materia pendiente-. Es muy entretenida, y pasa casi sin pensar demasiado porque siempre hay una especie de fascinación en ver una película acerca del cine. Se agradece también que no hagan un escándalo político, ya que apenas hablan del comunismo durante un par de minutos, pero sí hacen énfasis en la importancia de la libertad de expresión y pensamiento, lo cual resuena, una vez más, gracias al Bryan Cranston, que es todo un espectáculo.