‘Un Gran Dinosaurio’, un largo camino de regreso a casa


Emmanuel Báez Diciembre 6, 2015 0 Lectura de 4 minutes

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Un gran porcentaje de Un Gran Dinosaurio está conformado por planos generales de paisajes y planos detalles de los mismos, con la cámara apuntando al cauce de los ríos, pequeñas hojas de árboles, el contorno de las rocas, y otras particularidades de la naturaleza. Es evidente que el director Peter Sohn aprovechó y estaba completamente enamorado del nivel al cual ha llegado la tecnología, porque los escenarios fotorrealistas de esta producción son de los más impresionantes jamás vistos en el cine de animación, y aportan a que la aventura de Arlo, si bien no es muy original, sea una de las más emotivas de la factoría Pixar.

La historia se ambienta en una hipotética realidad alternativa donde los dinosaurios no se extinguieron y evolucionaron hasta convertirse en la raza dominante del planeta, por encima de los humanos de aquel entonces. En una familia de apatosaurios de dos padres y tres hijos, el más pequeño de ellos siempre sufre a causa de su tamaño, así como el tamaño de su valentía, que parece haber quedado en el enorme cascarón del cual nació. Su nombre es Arlo, y su miedo se convertirá en su arma más poderosa contra las vicisitudes que lo golpearán.

La premisa de la película es muy ingeniosa e invita a la reflexión acerca de la naturaleza del hombre a través de sus orígenes. Esta familia de dinosaurios, que sobreviven con una cosecha propia, juntando alimento para el invierno, tiene un problema de “plagas”, o mejor dicho, de humanos, ya que un pequeño niño se inmiscuye en el almacén construido por el padre de Arlo, y se come todas las provisiones. Esto supone un gran inconveniente para los planes de supervivencia, así que aprovechan para darle al joven y temeroso Arlo la misión de eliminarlo, y que de esa manera consiga su marca en la familia y se deshaga de su miedo. Sin embargo, en un acto de compasión, Arlo perdona la vida al chico, lo que inicia la reacción en cadena que terminará con la muerte de su padre.

En un enfrentamiento posterior con el niño, Arlo es arrastrado por la corriente y despierta muy lejos de casa, pero muy cerca de este pequeño humano a quien culpa por la tragedia. Su miedo se apodera de él, ya que se encuentra lejos de su madre y sus hermanos, y solo en un par de ocasiones llegó a abandonar los límites de su propio hogar, por lo que esta nueva aventura que deberá superar llegará a ser demasiado para él en varias ocasiones. En esencia, es como ver de nuevo El Rey León, pero esta producción de Pixar, una de las más problemáticas de su historia, tiene elementos muy buenos que lo diferencian del resto y lo convierten en un relato maduro, si bien es más en los detalles que en la trama general.

Para empezar, hay cierta crueldad en la historia, que tiene villanos embusteros que al principio se presentan como unos salvadores, ya que piden ayuda a Arlo para rescatar pequeños animales luego de una gran tormenta. Sin embargo, en una escena aterradora por su inesperada brutalidad, el guion se aleja un poco de las convenciones más inocentes y provee a sus villanos de cierta macabra humanidad. No se trata de unos típicos malos que se la pasan parloteando, sino tienen una personalidad que recuerda justamente a las hienas de El Rey León, con una maldad intrínseca e irrevocable.

Por otro lado, como es de esperarse de Pixar y sus moralejas, tiene una muy buena acerca del miedo y cómo funciona como motor para enfrentar la vida y potenciar nuestras habilidades. Pero aparte de eso, es sencillamente una aventura emocionante que tiene todos los tonos correctos de humor y drama, sin caer jamás en el melodrama injustificado. Es obvio que Arlo y Spot, como nombra al pequeño, terminan desarrollando una amistad sólida a pesar de las barreras de la raza y el lenguaje, y esa falta de diálogos hace que la conexión sea mucho más sentida, gracias a la animación estupenda que alcanzó Pixar esta vez.

La película no innova en su historia. Es la básica aventura del chico perdido que busca regresar a casa y se encuentra con compinches en la travesía, pero la trama está adornada de suficientes elementos interesantes y frescos como para que la odisea sea memorable, conmovedora, con escenarios imponentes para fondos de pantalla y personajes entrañables de esos que enternece recordar más adelante.