‘Zootopia’, un lugar donde puedes ser lo que desees


Emmanuel Báez Febrero 20, 2016 0 Lectura de 5 minutes

zootopia

Entre Intensa-Mente, de Pixar, y Zootopia, de Walt Disney Animation, tenemos dos de las películas más importantes de los últimos años, que sirven para sentarse a ver con los hijos y tener luego un sustancial diálogo acerca de los temas que tocan. La primera, un relato más personal acerca de la importancia de cuidar la salud mental, y la segunda, una historia más amplia acerca de los prejuicios, la diversidad, y la discriminación. Sin duda alguna, Disney aprendió lo suficiente de Pixar, y avanzó por caminos igualmente acertados, pensando más allá del simple humor con el que se conquista fácilmente a los chicos, dándoles una oportunidad de conocer más de nuestro mundo y las personas, a través de historias cargadas de comentarios sociales y psicológicos.

La forma en la que decidieron hablar de esta cuestión es sumamente ingeniosa: con animales antropomórficos que poseen un trasfondo social y político complejo, y no solamente hicieron una de las películas con animales parlantes más divertidas del cine, sino que lo aprovecharon para hacer un acercamiento serio, a veces aterrador, a un problema real. En este mundo, los animales viven tal como los humanos en nuestro planeta, y así también, existe una problemática de prejuicios que parte de una segregación racial. A pesar del humor familiar, los directores Rich Moore, Byron Howard, y Jared Bush no pecan en disfrazar situaciones cotidianas, como cuando Juddy Hopps, apenas una niña coneja, es atacada por un zorro bravucón que se burla de ella debido a sus deseos de convertirse en la primera policía conejo. Fácilmente podrían haber infantilizado la situación, pero lo muestran con crudeza, sin despojarla jamás del optimismo con que nos presentan a la heroína.

Ella, una coneja de una ciudad alejada de la gigantesca metrópolis de Zootopia, crece soñando con ser la primera policía conejo. A pesar de los miedos de sus padres, Judy ingresa a la academia y se recibe como la mejor egresada de su clase, algo verdaderamente insólito, por tratarse de un animal pequeño en un mundo donde la fuerza de la ley está mayormente compuesta por rinocerontes, tigres, lobos, y otros mamíferos. Sin embargo, en su primer día en el Departamento de Policía de Zootopia, el capitán le asigna el control de los parquímetros de la ciudad. Ya en su ingreso, se siente impotente, culpa del prejuicio debido a su tamaño, aunque no palidece su espíritu luchador que solo busca lo mejor para todos, por lo que arranca su segundo día con ganas de hacer la diferencia. La cosa se complica cuando requiere la ayuda de Nick, un zorro estafador que se ve obligado a colaborar con ella para no terminar en prisión por evasión de impuestos.

La película se convierte entonces en un buddy-cop ochentoso con evidentes guiños a películas como El Padrino o 48 Horas, donde Nick Nolte era un policía que necesitaba la ayuda de un criminal, interpretado por Eddie Murphy, para resolver un crimen. Empujado por su prejuicio, el capitán le da ese mismo tiempo límite a Juddy para resolver el caso de una nutria desaparecida, que se va desdoblando como un complot mucho más grande que tiene relación con varias desapariciones previas. En ese tiempo, Juddy y Nick van conociéndose, y descubren que las historias de cada uno son importantes y más interesantes que sus fachadas. Ambos sufrieron cuando eran pequeños. La única diferencia es que Juddy no se rindió, mientras que Nick no encontró la fuerza para seguir sus sueños, y por esa razón, recorrió un camino más reprochable. Sin embargo, la unión quitará el prejuicio del camino, y ambos formarán una amistad única que va más allá de lo superficial.

Eso es muy relevante ya que toda la trama se basa en esa problemática de miedos infundados generados por la ignorancia y los recelos. La película toca puntos fuertes con madurez, pero lo hace sin dejar jamás de entretener. El lema de Zootopia es que se trata de un lugar donde cada animal puede ser lo que desee, y es un mensaje trascendental porque no se refieren solamente a una cuestión de oportunidades laborales o de carrera, sino más bien de roles, en una sociedad donde se espera que cada raza de animal actúe de acuerdo a su biología o su cultura (me quito el sombrero ante Disney por mostrar a los más chicos lo que sería un club naturalista). La cuestión es que el ADN no nos define, sino todo se basa en el deseo propio de ser cómo como uno quiera ser, y ese es un mensaje más que pertinente para los chicos de hoy.