‘Oblivion’, ciencia ficción enlatada


Emmanuel Báez Abril 17, 2013 4 Lectura de 5 minutes

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Hay muchas cosas que el director Joseph Kosinski busca lograr con Oblivion y darle un respiro a la ciencia ficción no es para nada una de ellas. En vez de eso, tenemos un mash-up de varias películas del género de los últimos 20 años envueltas en una historia que se queda a mitad de camino entre sosa y predecible, sin siquiera ofrecer alguna secuencia aislada impresionante como para considerarla por encima del montón. Sin embargo, puede llegar a ser visualmente hipnotizante y los aspectos técnicos de la ciencia ficción están bien cuidados como para que sean lo más llamativo de la obra.

La película sigue a un reparador llamado Jack Harper, uno de los pocos que queda en la Tierra protegiendo los recursos naturales de la misma, mientras el resto de la humanidad se encuentra en otro lugar de la galaxia luego de una intensa guerra contra una especie alienígena que destruyó el planeta. Los humanos ganaron la guerra, pero la Tierra quedó inhabitable, por lo que los sobrevivientes escaparon a una de las lunas de Saturno donde se encuentran esperando. O eso es lo que asume uno y es un muy buen misterio para empezar. Se generan automáticamente varias preguntas que permanecen en el aire logrando una conexión con el desarrollo temprano de la historia, pero lastimosamente está todo tan flojamente encarado que para la mitad de la película se vuelve evidente.

Tom Cruise interpreta a Jack, y lo bueno de Cruise es que con 50 años de edad sigue siendo un sólido principal para cualquier título de acción. Sigue teniendo el físico como para que las secuencias más intensas realmente se sientan y sigue teniendo el carisma como para que, en la medida que lo exige el guion, siga importando mientras su personaje evoluciona e interactúa con los demás. De haber sido alguien con menos porte, Oblivion hubiese sido desechable poco después de la primera hora cuando la intriga va perdiéndose rápidamente. No es para nada pretenciosa, lo que es bueno. No se hace preguntas nada más profundas que las que cree realizar hasta el final.

Lo que también es bueno es que Kosinski vuelve a trabajar con Claudio Miranda, con quien colaboró para la fotografía de Tron: Legacy y quien ganó el Oscar por Life of Pi. Miranda vuelve a mostrar su fascinación por los fosforescencia nocturna y los colores vivos de los paisajes abiertos que abundan en la película y cautivan la mayor parte del tiempo cuando la historia deja de hacerlo.

Cruise es acompañado por Andrea Riseborough, una actriz relativamente nueva pero que ya probó ser bastante dinámica y es además innegablemente atractiva. Acá interpreta a Victoria, quien apoya a Jack en sus rutinarias misiones para mantener el control de los drones que protegen unas gigantescas máquinas que succionan el agua del planeta y vuelven a preparar el suelo para que sea habitable. Gran parte de la primera media hora consiste en escenas de Jack patrullando mientras Victoria es la conexión entre el técnico y el Tet, una colosal nave orbitando el planeta donde se encuentra el control central de la misión para recuperarla. Jack y Victoria han desarrollado una relación íntima durante los cinco años de trabajo, y a dos semanas del retiro de ambos, hay una clara unión que pondrá en peligro la misión.

Una de las escenas más hermosas es una donde Victoria y Jack se refrescan en una piscina suspendida a varios metros del suelo, en el mismo puesto donde trabajan. Resalta también acá la banda sonora compuesta por Anthony Gonzalez de M83 junto a Joseph Trapanese, que cuando es más inspirada es bastante reminiscente del trabajo de Daft Punk en Tron: Legacy, y cuando no lo es, no resulta tan memorable.

Kosinski firma una obra que no es tan inteligente como cree ser ni tan misteriosa como pretende. Las secuencias más trabajadas podrían ser realmente maravillosas si a estas no le siguieran escenas donde quieren seguir haciendo creer al espectador que detrás del telón hay una sorpresa increíble. No la hay. Y el problema no es que hayan prestado giros o escenas enteras de películas como Dark City2001: A Space Odyssey, Moon, Planet of the Apes u otros, sino que no haya un hilo conductor propio que recorra la historia sin que parezca una edición especial de lo mejor de la ciencia ficción. Hay buena acción, gadgets vistosos, una nave fantástica de ver y suficientes imágenes hermosas como para deleitar la vista cuando el cerebro no trabaja. Para algo más sustancial, mejor ver los títulos de los que presta ideas que esos las presentan mucho más interesantes.