Reviviendo la saga original de ‘El Planeta de los Simios’


Emmanuel Báez Julio 18, 2014 0 Lectura de 10 minutes

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La saga de El Planeta de los Simios es una de las más importantes sagas de ciencia ficción del cine, si es que no es realmente la más relevante de todas, y su valor cultural está siendo reafirmado ahora mismo con el estreno de Dawn of the Planet of the Apes, que reimagina la historia de Caesar y la ascensión de los simios al poder por sobre los humanos. Las nuevas películas no son necesariamente precuelas aunque sí tienen de remakes de las últimas entregas de los films originales, así que vale un pequeño recordatorio de por qué las cinco obras estrenadas entre 1968 y 1973 son tan importantes.

El Planeta de los Simios (1968)

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“El hombre no puede entender. Se le puede enseñar algunos trucos, eso es todo”.

Sencillamente una película grandiosa en todo sentido. No solo tiene una hipnotizante historia, sino que está reforzada con un guion agudo en su crítica social y la sátira contundente que no escatima en diálogos entre simios para hacer comentarios punzantes con respecto a la naturaleza del hombre. Desde los primeros minutos, con un monólogo reflexivo por parte de Taylor (Charlton Heston), ya está claro de qué va la trama y hacia donde se dirige, con la eterna pregunta de hasta cuándo el ser humano seguirá cazando a sus propios hermanos.

Heston fue una de las razones por la cual la película fue tan exitosa, y es considerada hasta hoy por muchos -incluyéndome- como la más grande crítica social jamás filmada. No solo es una sólida presencia en cámara, teniendo en cuenta que no habla durante media hora, sino que sus decisiones detrás de cámaras fueron vitales para el desarrollo de la producción, así como ese icónico final que pasó a la historia como uno de los más impactantes. Claro está que hay sugerencias sobre el desenlace durante toda la película, aun para alguien que jamás antes vio la saga, pero por la forma en que se desenvuelve la trama, es un final de lo más satisfactorio y tajante.

Para el año en que fue estrenada, el trabajo de maquillaje fue bastante aplaudido, y no por nada, ya que realmente fue una labor exasperante, tanto para los de arte como para los mismos actores. Si a eso sumamos el hecho de que Heston estuvo enfermo durante gran parte del rodaje, aprovechando su indisposición para agregar credibilidad a su personaje, en vez de decidir tomarse un descanso, verdaderamente estamos hablando de una obra que dice mucho de la condición humana. Y para ser una película con más diálogos que secuencias de acción, es simplemente entretenida en demasía.

Pero por sobre todas las cosas, con sus primeras y sus últimas líneas de diálogo, no deja de ser un irrefutable cuestionamiento sobre el futuro del hombre. No necesita mostrar demasiado para hablar de guerras, hambrunas, corrupción, y las nefastas consecuencias de llevar una vida egoísta con miras a un porvenir lóbrego. Y nuevamente, esa conclusión, firmada con un fundido a negro inconcebible y brillante, y unos créditos silenciosos, que quedan para siempre en la memoria.

Bajo el Planeta de los Simios (1970)

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“Relájate. Entre otras cosas, soy una veterinaria entrenada”.

Las secuelas son indudablemente inferior en calidad, pero continúan de buena manera -la mayor parte del tiempo- una historia que tiene que ver siempre con criticar a la raza humana, y aunque las tramas siguen una continuidad temática, varían en tiempo y espacio, lo cual hace que no se vuelvan soporíferas.

Y son bien extrañas, en especial esta primera secuela, que sigue a otro grupo de astronautas que realizan un aterrizaje forzoso en el mismo planeta casi en el mismo tiempo, ya que seguían los rastros dejados por la nave comandada por Taylor. La expedición comienza solamente con Brent, el único sobreviviente, que en su odisea encuentra a Nova, que cabalgaba con Taylor al final de la primera película.

Salvando los problemas de comunicación, ambos se encaminan a la misma aventura, descubriendo Brent la ciudad de los simios, y el destino de la Tierra mucho antes que su predecesor. De esta manera, la película salta toda esta intriga, que es una decisión inteligente para que no sea una repetición aburrida. A su vez, se va convirtiendo en un extraño episodio de Doctor Who o Twilight Zone, donde se revela posteriormente a sobrevivientes humanos del holocausto nuclear que destruyó el planeta, y estos demuestran poseer habilidades telepáticas.

Es realmente una rara película, pero en el buen sentido. Hay poco de los simios, mayormente porque el presupuesto de Fox fue cortado a la mitad por culpa de otras producciones que fallaron en la taquilla el mismo año, y en las secuencias con los primates se puede llegar a observar que varios de ellos tienen simples máscaras sin maquillajes trabajados como los más importantes, como Zira y Cornelius, que reaparecen para ayudar de nuevo a los humanos rebeldes.

Puede ser confusa, pero tiene sus momentos de genialidad, como cuando Nova finalmente habla, salvando la vida de Taylor, o el final igualmente tétrico y apocalíptico, que podría haber sido la terminación de una temprana saga, de no ser porque rehúsan el viaje en el tiempo para continuarla de una manera ingeniosa.

Escape del Planeta de los Simios (1971)

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“Somos criaturas pacíficos. Nos alegra estar acá. ¿Nos pueden desencadenar?”

Durante los primeros minutos de esta tercera película se hace evidente que uno está ante una producción muy diferente, tanto en historia como en la intención misma, cuando la banda sonora repentinamente emula una comedia de espías de los 70, y uno se queda pasmado por el cambio de tono. Claramente fue algo adrede, y el resultado es la mejor secuela de la saga, que deja de lado sus raíces postapocalípticas en favor de un thriller dramático sinigual.

La historia sigue a Zira y Cornelius, que de alguna manera escapan al apocalipsis final de la Tierra en el futuro, y viajan al pasado junto a un tercer simio, el Dr. Milo. Desde la segunda entrega se hace obvio que no hay que prestar demasiada atención a los detalles de la trama, así como algunos agujeros o incongruencias en el desarrollo de la historia, pero las características generales de la saga siguen presentes, y siguen haciendo que las películas sean relevantes y provocadoras. Esta nueva aventura continúa con una sátira aún más marcada, con la presencia de los simios en el tiempo antes de la rebelión.

La obra se pasea entre el thriller y la comedia, y cuando lo hace no deja de ser firme en su comentario social. No es para nada agotadora en su premisa, ya que se mantiene constantemente nueva a pesar de que la trama visita los mismos temas y los mismos personajes, y para una película que se filmó rápidamente para poder tener secuelas estrenadas con un año de diferencia, está bastante bien trabajada. Además, tiene una caracterización verosímil y sentida por parte de Roddy McDowall y Kim Hunter, que son pilares vitales para el éxito de la saga.

La Conquista del Planeta de los Simios (1972)

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“No seremos libres hasta tener poder. ¿De qué otra forma lo conseguiremos?”

Esta es definitivamente la película más cruel, lo que se nota desde el principio cuando los humanos comienzan a usar a los simios como sirvientes. La historia transcurre tal cual como se vaticinó previamente, aunque con algunos detalles que estarían cambiando el curso de los eventos. Una plaga acabó con los perros y los gatos, y el hombre comenzó a usar a los primates como mascotas, y luego como sirvientes, de forma bárbara, haciendo un innegable eco de los tiempos de esclavitud en Norteamérica.

Pero no es Aldo el primer simio en hablar, sino Caesar, que creció junto a Armando y se cambió de nombre a uno elegido por él mismo. Es la primera gran decisión que un simio jamás tomó por sí mismo, y no será la última. Caesar experimenta en carne propia los horrores de la esclavitud, y lentamente va preparando a los de su propia especie para una revolución imparable. Sus discursos de rebelión están manchados de deseos de venganza cuando comprende que nunca volverá a ver a Armando, que se quita la vida para encubrirlo, por lo que su ascensión al poder es sinuoso y arriesgado.

Sin embargo, y gracias a la intervención de un humano que lo ayuda, termina volviendo a sus cabales, deseando la paz entre ellos y los humanos. Rise of the Planet of the Apes bebe mucho de esta entrega en su tema y su ejecución, y aunque el valor de producción es notablemente inferior a las anteriores, permanece como una sólida secuela que aporta a pesar de estar cerca de convertirse en un producto B. El enfoque crudo y sin censura a la actitud del hombre es lo que hace que valga la pena, porque es realmente inquietante ver cómo los tratan, y como el film no tiene piedad en mostrar quién es el verdadero monstruo de la historia.

La Batalla por el Planeta de los Simios (1973)

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“El mayor peligro de todos es que el peligro nunca termina”.

La saga se mantiene inequívocamente fresca con sus saltos temporales, y esta última entrega se sitúa unos diez años después de la conquista de la Tierra por parte de los simios. Claro está que nunca se ve cómo les va a las demás tribus en el resto del planeta, pero los diálogos son suficientes para hacernos la idea. Y si no satisfacen, las imágenes desoladoras de las ciudades tras las bombas nucleares son la irrefutable prueba de que el destino del hombre es autoinfligido y merecido.

Este último film es el menos memorable, aunque no deja de ser interesante ver cómo muestra la evolución del dominio del que alguna vez fue un animal domesticado. Gran parte de lo que hace que las películas se mantengan entretenidas es Roddy McDowall, que interpretaba a Cornelius y volvió a encarnar a Caesar, y acá es nuevamente el centro de una trama que lo lleva de vuelta a las ciudades, a descubrir sus orígenes y el futuro de la humanidad mediante las grabaciones que quedaron de sus padres.

Obviamente es una simple excusa para mostrarnos a los humanos y llevar a un último enfrentamiento entre ambos, dejando claro que la enemistad será eterna, y que toda especie siempre tendrá sus puntos altos y bajos, más allá de las buenas intenciones. Entre los simios, los gorilas muestran su disconformidad, y entre los humanos sigue reinando el rencor y la ceguedad de la culpa propia. Pero lo más llamativo definitivamente es ser testigo de esta mitología que armaron en torno a la forma de vida de los simios, y como su filosofía se corrompe totalmente cuando Aldo asesina al hijo de Caesar, siendo la primera vez que esto ocurre.

La saga llega a su culminación con esta especie de fin de la inocencia, dando a entender que hay un ciclo inevitable de vida y muerte en todas las especies inteligentes, aunque hay una nota de esperanza al final, en forma de epílogo, que deja entrever otra vez que el misterio del futuro puede ser algo bueno.