‘Rugrats: la película’, la amistad de los pañales se pone a prueba


Ricardo Trejo Junio 21, 2013 0 Lectura de 4 minutes

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Quienes tenemos hermanos o hermanas, sabemos lo complicado que a veces se torna el compartir. Y no sólo cosas materiales, sino también sentimientos. No siempre coincidimos y esto crea conflictos, y a veces estos son tan graves que pareciera una relación amor-odio. Pero al final del día y la mayoría de las veces, todo termina con un abrazo.

Rugrats (o Aventuras en Pañales como se le conoció en latinoamérica) fue una serie de Nickelodeon que narraba el día a día de una pandilla de bebés y su bully de tres años (Angélica). El show de televisión mostraba esa enorme amistad y apoyo entre sí de los bebés en cada aprieto en el que se metían, y lo que siempre los sacaba de apuros era su enorme don de la imaginación. Pero en 1998 los directores Igor Kovalyov y Norton Virgien ndeicieron agregar una variable en la ecuación y que pondría las cosas de cabeza: un hermano.

Cierto, Phili y Lili desde siempre fueron los hermanitos de la serie, pero digamos que como llegaron al mundo al mismo tiempo, rápidamente se acostumbraron el uno al otro. En el caso de la familia Pickles, este nuevo bebé llegaba un poco más tarde que la llegada de Tommy, hijo único y que estaba acostumbrado a la respuesta inmediata de sus padres. En Rugrats: la película se nos presentaba al nuevo villano: un bebé llamado Dil.

¿Por qué sacar esta película de El Baúl?

Revisitar Rugrats es desde luego, volver a la infancia. Darle vuelo nuevamente a nuestra imaginación y seguirle la corriente a estos divertidos bebés y sus personalidades, pero también es un recordatorio de la importancia de la amistad y el lazo de sangre que hay con los hermanos. Rugrats: la película es un drama “para niños” muy bien armado y escrito, que muestra la crueldad que puede haber entre pequeños por querer poseerlo todo o por los celos de ya no ser el consentido de mamá y papá. La dinámica que hay en la película entre Tommy y Dil es bastante delicada. Va más allá que simples golpes con el biberón o lloriqueos. Tenemos escenas de envidia, celos y resentimiento. Por ahí hay una secuencia de un Tommy Pickles cantando con la voz quebrada deseando que su hermano jamás hubiera nacido, y lo hace cual vagabundo cantando en el suelo de su propia casa, lo que pareciera reflejar la inmensa soledad que sentía Tommy en su espacio de confort. Curioso es que a pesar de lo duro que la pasa el personaje, responde al llamado del hermano mayor, pero a un precio alto, y este es el (casi) sacrificar su amistad con los demás rugrats.

Ahora, lo anterior parecerá una análisis demasiado exagerado sobre la trama que se esconde del ameno guión, y espero que eso no les quite las ganas de revisitar la película, pero creo que vale la pena volver a echar un vistazo y recordarnos a nosotros mismos la importancia de tener hermanos. Siempre hay que llevarnos bien, hacer las pases, pues cuando nuestros padres mueran, sólo nos tendremos los unos a los otros. Fuera de todo el contexto dramático, Rugrats: la película es una cinta muy amena, con momentos bastante hilarantes y en donde cada personaje tiene su momento para brillar. Las secuencias de acción (y sobre todo la animación) creo que se mantienen todavía muy vigentes para quien quiera revisitar el filme y revivir a su pequeño rugrat interior.

Los dejo con el avance oficial.